lunes, 13 de marzo de 2017
"EL 11 DE NOVIEMBRE DE 1918, SE FIRMO EN COMPIEGNE EL ARMISTICIO QUE PUSO FIN A LA 1ª GUERRA MUNDIAL.
EN AQUELLA GUERRA MUCHOS COMBATIERON CON LA VANA ILUSION DE QUE SERIA LA ULTIMA GUERRA(entre ellos mi bisabuelo), EL ULTIMO HECHO TERRIBLE QUE SUFRIRIA LA HUMANIDAD.
CASI HA PASADO UN SIGLO DESDE ENTONCES Y OTRA GUERRA AUN PEOR SE DIO DESDE 1939 A 1945 Y SIN EMBARGO OTRAS GUERRAS SIGUEN SUCEDIENDO EN EL MUNDO ACTUAL. "
martes, 7 de marzo de 2017
PROLOGO
Aviones de la 1ª guerra Mundial
La aviación en la Primera Guerra Mundial permitió el desarrollo de la mayor parte de conceptos de guerra aérea que serían utilizados hasta la Guerra de Vietnam. Casi desde su invención, las aeronaves fueron puestas al servicio militar. Así, la Primera Guerra Mundial fue la primera donde se usaron aviones en misiones de ataque, defensa y de reconocimiento.
Desde inicios de la Guerra, en 1914, las Potencias Centrales y la Triple Entente se centraron principalmente en el reconocimiento operativo de largo alcance. En el curso de la guerra, se desarrollaron cámaras fotográficas que formaron la base del reconocimiento aéreo de imágenes. Asimismo, se utilizaron aeronaves para lanzar bombas y propaganda a las ciudades enemigas. Las primeras ciudades en ser bombardeadas fueron Lieja y Amberes el 6 y el 24 de agosto de 1914, respectivamente, por zeppelines alemanes
Antecedentes
Durante los prolegómenos de la aviación todo estaba por mejorar. Debido a la limitada potencia de los motores de la época, la carga efectiva de las aeronaves era extremadamente limitada. Además, eran construidas mayormente de madera (reforzada con alambres de acero) y tela de lino pintadas con una laca inflamable para darle la dureza necesaria para formar la superficie alar.1 Además de estos materiales rudimentarios, la pobre ingeniería aeronáutica de la época significó que la mayor parte de las aeronaves tuviera una estructura frágil para los estándares posteriores y no era raro que se rompieran durante el vuelo, en especial, cuando realizaban maniobras violentas de combate.
Ya en 1909, se reconoció que estas máquinas voladoras en rápida evolución no eran solamente curiosidades, sino también armas:
El cielo está a punto de convertirse en otro campo de batalla no menos importante que los de tierra y mar [...] Para conquistar el aire, es necesario privar al enemigo de toda forma de volar, atacándolo en el aire, en sus bases de operación o en sus centros de producción. Será mejor que nos acostumbremos a esta idea y nos preparemos.
En 1911, el capitán Bertram Dickson, el primer oficial militar británico en volar, también profetizó correctamente el uso militar de la aviación. Predijo que la aviación se utilizaría primero para el reconocimiento aéreo, el cual se desarrollaría en todas partes tratando de "evitar o prevenir que el enemigo obtenga información", lo que se convertiría finalmente en una batalla por el control de los cielos. Esta fue exactamente la secuencia de eventos que sucedió varios años después.1
El primer uso operativo de la aviación en una guerra tuvo lugar el 23 de octubre de 1911 en la Guerra Ítalo-Turca, cuando el capitán Carlo Piazza realizó el primer vuelo de reconocimiento en la historia cerca de Bengasi, Libia, en un Blériot XI. El primer bombardeo aéreo aconteció poco después, el 1 de noviembre de 1911, cuando Giolio Gavotti lanzó cuatro bombas en dos oasis en manos de los turcos. El primer vuelo para tomar fotografías aéreas se llevó a cabo en marzo de 1912, también a cargo del capitán Piazza.2
Primeros años de la Guerra
Desde el inicio de la Primera Guerra Mundial, se debatió sobre las posibilidades de uso de aeronaves en la guerra.
En el Imperio alemán, los grandes éxitos de los primeros zeppelin habían eclipsado en gran medida la importancia de las aeronaves más pesadas que el aire. De una fuerza aérea compuesta de unas 230 aeronaves en agosto de 1914, solo unas 180 fueron de algún uso.3 Los ejercicios de aviación militar francesa de 1911, 1912 y 1913 habían iniciado la cooperación con la caballería (en el reconocimiento) y con la artillería.4 El Reino Unido había comenzado tarde y, en un inicio, dependió bastante de la industria aeronáutica francesa, especialmente para los motores de las aeronaves. La contribución inicial británica al total de la fuerza aérea aliada en agosto de 1914 (de unas 184 aeronaves) se compuso de tres escuadrones con unas 30 máquinas en servicio.3 Por su parte, Estados Unidos estaba aún más atrasado, incluso en 1917, cuando entró en la Guerra, dependían casi por completo de las industrias aeronáuticas francesa y británica para los aviones de combate.5
Las primeras campañas de 1914 probaron que la caballería ya no podía proveer el reconocimiento esperado por sus generales, frente a la potencia de fuego mucho mayor de los ejércitos del siglo XX; sin embargo, pronto fue evidente que las aeronaves podían por lo menos localizar al enemigo, incluso si el reconocimiento aéreo inicial fue obstaculizado por la novedad de las técnicas utilizadas. El escepticismo inicial y las bajas expectativas pronto se transformaron en demandas poco realistas más allá de las capacidades de las primitivas aeronaves disponibles.4 Aun así, el reconocimiento aéreo desempeñó un papel fundamental en la "guerra de movimientos" de 1914, especialmente al ayudar a los Aliados a detener la invasión alemana de Francia. El 22 de agosto de 1914, el capitán británico Lionel Charlton y el lugarteniente V.H.N. Wadham informaron que el ejército del general alemán Alexander von Kluck estaba preparándose para rodear a la Fuerza Expedicionaria Británica, contradiciendo toda la inteligencia militar disponible. El Alto Mando británico prestó atención al informe e inició el retiro de las tropas hacia Mons, lo que salvó las vidas de 100.000 soldados. Posteriormente, durante la primera batalla del Marne, los aviones de observación descubrieron puntos débiles y flancos expuestos en las líneas alemanas, información que permitió a los Aliados tomar ventaja de ellos.6 El gran "golpe" aéreo de los alemanes de 1914 (al menos, de acuerdo a la propaganda contemporánea) tuvo lugar durante la batalla de Tannenberg en Prusia Oriental donde un ataque ruso inesperado fue informado por el teniente Canter y Mertens; como resultado, los rusos siendo forzados a retirarse.7
Bombardeo en la Guerra
El primer bombardeo estratégico en la historia fue también el primer caso de bombas lanzadas sobre una ciudad desde el aire. El 6 de agosto de 1914 un Zeppelin alemán bombardeó la ciudad belga de Lieja. Durante la Primera batalla del Marne, un piloto alemán que volaba misiones de reconocimiento aéreo sobre París regularmente lanzó bombas sobre la ciudad. La primera incursión dejó caer cinco pequeñas bombas y una nota exigiendo la rendición inmediata de París y de la nación francesa. Antes de la estabilización del frente occidental, el avión alemán lanzó cincuenta bombas en París, ligeramente dañando la catedral de Notre Dame.
Las primeras campañas extendidas de bombardeo estratégico fueron llevadas a cabo contra Inglaterra por la flota de aeronaves del Imperio Alemán, que eran entonces el único avión capaz de tales actividades sostenidas tan lejos de sus bases. Esta campaña fue aprobada el 7 de enero de 1915 por Káiser Guillermo II, que prohibió los ataques a Londres, temiendo que sus familiares en la familia real británica pudieran resultar heridos. Estas restricciones se levantaron en mayo, después de los ataques británicos contra las ciudades alemanas. Los primeros ataques contra Inglaterra fueron el 9 de enero, y golpearon el área de Yarmouth y Lynn del rey. En Gran Bretaña, el temor al Zeppelin como arma de guerra precedía a su uso real: incluso antes de la guerra, el público británico estaba atrapado por la "zeppelinitis".
El Zeppelin resultó demasiado costoso en comparación con los aviones, un objetivo demasiado grande y lento, su gas hidrógeno demasiado inflamable y demasiado susceptible al mal tiempo, el fuego antiaéreo (inferior a 5.000 pies) y los interceptores armados con balas incendiarias (hasta 10.000 pies) Para el ejército alemán imperial (Reichsheer), que abandonó su uso en 1916. La Marina Imperial Alemana (Kaiserliche Marine), cuyos dirigibles fueron utilizados principalmente para el reconocimiento sobre el Mar del Norte, continuó bombardeando el Reino Unido hasta 1918. En total, cincuenta - se realizaron incursiones en Gran Bretaña, el último por la Marina en mayo de 1918. El año más intenso del bombardeo dirigible de Inglaterra fue 1916. Alemania empleó 125 aeronaves durante la guerra, perdiendo más de la mitad y manteniendo una tasa de deserción del 40% de sus tripulaciones, el más alto de cualquier rama de servicio alemán.
En mayo de 1917 los alemanes comenzaron a usar bombarderos pesados contra Inglaterra usando Gotha G.IV y después suplementando éstos con Riesenflugzeuge (el "avión gigante"), sobre todo de la firma de Zeppelin-Staaken. Los blancos de estas incursiones eran instalaciones industriales y portuarias y edificios del gobierno, pero pocas de las bombas golpearon blancos militares, la mayoría que caían en característica privada y matando civiles. Aunque la campaña alemana de bombardeo estratégico contra Gran Bretaña fue la más extensa de la guerra, fue en gran medida ineficaz, en términos de daño real hecho. Sólo se arrojaron 300 toneladas de bombas, lo que dio como resultado un daño material de 2.962.111 euros, 1.414 muertos y 3.416 heridos, entre ellos los que resultaron de metralla del fuego antiaéreo. Sin embargo, en el otoño de 1917, más de 300.000 londinenses se habían refugiado del bombardeo y la producción industrial había caído
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